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La Coctelera

Caballeros de Guadalupe

12 Febrero 2008

EXPOSICIÓN DE GUADALUPE EN MADRID

Los tesoros de Guadalupe peregrinan al corazón del Madrid

MANUEL DE LA FUENTE. MADRID. ABC. 8 de febrero 2008

Si a usted, amable y paciente lector de esta humilde crónica algún conocido o convecino le dijera o dijese que a tres pasos de la abigarrada Plaza de El Callao, y a cuatro, si acaso cuatro y medio, de la concurrídisima Gran Vía maduran, entre las cuatro esquinas de un claustro, naranjas como las del tío Federico en Cullera, usted, como poco, tomaría a su compadre por orate o por loco de atar.

Pero es así, y así ha sido desde hace décadas en el Real Monasterio de las Descalzas Reales, uno de los lugares más bellos de España y, probablemente, del mundo, y uno de los marcos, éste sí que es verdaderamente incomparable, donde desde ayer (hoy se abre al público), tras su inauguración por la Infanta Doña Elena, se alberga la exposición «Caminos a Guadalupe. Guadalupe en Madrid». La muestra, gracias a la Junta de Extremadura y Patrimonio Nacional, ofrece, por primera vez, la reconfortante posibilidad de ver, paladear y degustar algunos de los tesoros que se cobijan desde hace siete siglos en el monasterio guadalupano. Entraremos en honduras artísticas algún párrafo más adelante, pero, para ir abriendo boca, sepan que entre las delicias de este patrimonio cultural se encuentran obras de Zurbarán, espléndidos tejidos y bordados del XV y XVI, códices y libros corales y cantorales, esculturas bellísimas de Egas Cueman y Giraldo de Merlo, y verdaderas joyas de la corona, como la Arqueta de los Esmaltes. El recorrido contiene en su conjunto cuarenta y dos piezas que, hasta el 30 de marzo, serán expuestas en el monasterio de las Descalzas Reales, la Capilla del Palacio Real y el Monasterio de La Encarnación, a cinco minutos andando del lugar donde estuviera el Antiguo Alcázar madrileño. Y ahora, si tienen a bien, y sin querer abusar de su amabilidad y paciencia, permitan que el cronista les haga de aprendiz de cicerone, y les guíe por esta muestra que hace (y tanta) historia.

Un lujo sobrecogedor

La primera estación es la Capilla del Palacio Real, diseñada por Ventura Rodríguez por orden del Rey Fernando VI. Un «Calvario» (1469), de Egas Cueman nos recibe. Y tras esta soberbia entrada, Zurbarán por partida cuádruple, con «Apoteosis» y «Las tentaciones» de San Jerónimo», «Imposición de la Casulla a San Ildefonso» y el mágico y modernísimo «Fray Gonzalo de Illescas», de 1639. Dos hermosos ternos y la bellísima Arqueta de los Esmaltes merecen una pausa. Atravesar la plaza de Oriente y la del cabo Noval camino de la Encarnación es un lujo tan hermoso como las propias obras de arte que vamos a contemplar. En el monasterio, (fundado en el año 1611, por Felipe III y Margarita de Austria, que alberga obras de Lucas Jordán, Vicente Carducho, Gregorio Fernández y Pedro de Mena) destacan muy especialmente dos obras anónimas, «Ruth» y «Abigail», pertenecientes al grupo denominado «Mujeres fuertes», maderas talladas entre 1736 y 1739 y de cierto aire centroamericano por su alegría y colorido, y no frecuentes en nuestra imaginería religiosa. Un tríptico, también anónimo y de origen flamenco, de los Reyes Magos (alrededor del 1500), merece un buen respiro antes de darse de bruces con «La verónica», de Merlo. Sencillamente, sobrecogedora.

Dejado atrás La Encarnación, se puede seguir camino por la calle de Arrieta, atravesar la plaza de la Ópera y enfilar por la de la Flora hasta la Plaza de las Descalzas, o bien subir por la calle de la Bola, hasta desembocar en la Cuesta de Santo Domingo y de ahí, por Preciados, hasta el Monasterio. Ocupa el antiguo palacio donde residieron Carlos I e Isabel de Portugal y donde nació, en 1535, su hija doña Juana, que fundó en 1557 este convento de franciscanas, donde la historia de España se revivive en cada milímetro cuadrado. Si el visitante se recupera de la vista de sus tesoros, (descúbranlos por su cuenta, vale la pena) la muestra ofrece varios cantorales del siglo XVI, mantos y capas, y unos «Vestidos de la Virgen y el Niño» debidos a la aguja y el dedal delicadamente manejados por Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, quien debió tomarse su tiempo para bordar las primuras.

Y es que el tiempo, según cuentan las crónicas, era una especie que abundaba de antiguo más que ahora. Pero ustedes, róbenle un par de horas a su apretada agenda y subrayen en rojo sobre ella el nombre de esta exposición traída hasta Madrid desde Guadalupe, desde la otra orilla del la historia. La nuestra, sin ir más lejos.

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Eladio

Eladio dijo

En relación a la Exposición de Guadalupe en Madrid, y teniendo en cuenta que esto es una opinión personal del que suscribe, creo que ha sido lo más intenso y más puro que el corazón de Madrid ha sentido en sus latidos y en los latidos de todos aquellos que hemos tenido la suerte de visitarla. No puedo por menos que felicitar a quien tuvo la feliz idea de realizarla, pues con ello, muchas personas que era impensable puedieran visitar nuestra querida y entrañable Guadalupe, han podido hacerlo sin salir de Madrid.El riesgo ha merecido la pena, y digo riesgo por el deterioro que hubieran podido paceder las obras, pero como siempre, el milagro de Nuestra Santísima y amatísima Madre, la Virgen de Guadalupe, Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad, ha obrado en consecuencia, no cabía esperarse menos de Ella.

LA EXPOSICIÓN DE GUADALUPE.

He mirado las obras con el alma,
y el alma me ha gritado en su interior:
los milagros ocurren por Amor
y en el amor se debe guardar calma.

Por eso en mis adentros vive y canta
la sincera y tranquila devoción
por la Reina del Cielo y su calor
que me sube del pecho a la garganta.

En el brillo dorado de tu manto
he soñado mi beso, Madre mía,
y he sentido el Amor, vivo y cercano,

tan cerca que, gozaba el alma mía,
porque estoy seguro que tus manos
sujetaban las cosas que allí había.
***
Un Caballero de Santa María de Guadalupe.

27 de abril de 2008

27 Abril 2008 | 10:01 PM

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Tu eres nuestra gloria, Tu eres nuestra alegría y el honor de todo fiel Caballero. Totus tuus Hispaniarum Regina.

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