LA BANDA DE MÚSICA DE GUADALUPE, CIEN AÑOS DE VIDA MUSICAL

Emmanuel Ramiro Fernández

Hoy me reengancho a este blog  (delomundanoalohumano.wordpress.com) tras la última escapada a mi paraíso. Los días de ausencia en la red han dado para mucho pero sin duda, el recuerdo más profundo de estas jornadas se lo ha llevado los acordes de la Banda de Música de Guadalupe. Fue el pasado domingo cuando la centenaria asociación musical recibía el aplauso caluroso y sincero de su pueblo, de su gente, de su público, en definitiva. La iniciativa partió de la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, quien tuvo la deferencia de homenajear a nuestra querida Banda en sus LXXX Jornadas de la Hispanidad.

La Banda de Música en 1920

La Banda de Música en 1920

Junto al feliz cumpleaños musical, las Jornadas de la Hispanidad 2009 fueron también dedicadas a Hernán Cortés y a los años jubilares guadalupense y berzocaniego. Así, la Gala del pasado 11 de octubre estuvo marcada por el emotivo recuerdo a una asociación que acumula ya notas, instrumentos y memoria centenaria. La Banda de Música forma ya parte de ese imaginario colectivo que todo guadalupense tiene. Pocos, muy pocos, son los que no podrían rescatar un acto, una canción o un momento fundamental de la historia de la Villa y Puebla que no haya estado bañado por la alegre melodía de sus músicos.

Nada de todo esto sería posible sin ellos. Sin todos y cada uno de los que alguna vez se echaron un instrumento al hombro con la sana intención de interpretar una partitura. Así nos lo contó José Luis Torrejón Rodríguez, profesor y músico de la Banda, así como miembro de la Real Asociación de Caballeros, con una conferencia en la que repasó 100 años de pentagramas y ensayos, un siglo de historia y anécdotas. José Luis nos descubrió a los más jóvenes que las dianas antes se hacían apenas despuntaba el sol, cuando a las seis de la mañana los acordes de nuestra Banda ya resonaban por la Villa y Puebla, nos recordó que la Guerra Civil también separó a los músicos y nos puso la piel de gallina al traernos hasta nuestra memoria a aquellos que hasta hace no mucho formaban parte de esta gran familia.

Fue un recuerdo amplio y sereno, necesario en todo caso, que se vio acompañado de las imágenes que a lo largo de estos cien años han inmortalizado a la Banda de Música. La historia se entronca casi en los últimos coletazos del siglo XIX, aunque no sería hasta principios del XX, con la llegada de los monjes franciscanos al Real Monasterio de Guadalupe, cuando la música a los pies de Las Villuercas encontrara un lugar destacado. Con altibajos, con algún que otro período de silencio y con mil y una actuaciones a sus espaldas la Banda se ha sobrepuesto a todo. La música siempre fue un latido más profundo que cualquier problema en las almas de esos guadalupense que tienen en esta expresión cultural su motivo de orgullo, su mayor satisfacción.

Una vez terminado el repaso del camino que nos ha llevado hasta esta celebración, la música, la verdadera protagonista, nos endulzó el oido. Fue un concierto selecto, con lo más granado de su repertorio. Cesáreo Plaza Álvarez, tomó la batuta con la que lleva dirigiendo a esta Asociación desde hace casi 30 años, para deleitar a los guadalupenses con ‘Recuerdo de un Centenario', acercarnos al género chico con ‘El Barberillo de Lavapiés' o hacer un guiño a la Real Asociación de Caballeros interpretando su himno, el ‘Augusta Reina' en  el incomparable marco del Auditorium del Real Monasterio. Fue un lujo vivirlo y recordarlo. Sólo espero que actos como el del pasado fin de semana se repitan en el futuro, significaría que Guadalupe y su Banda están vivas y no puede haber mejor legado.